28/12/2010
No entanto escrevo
No entanto escrevo e reescrevo lavrando a página branca
com as palavras nascidas do que resta de mim em tudo
o que me faz viver nos outros, longínquos traços riscados
no que escrevo e reescrevo na busca pudica e incessante
das palavras exactas, tumulto amainado através do risco
de lavrar a página branca com as palavras que por vezes
no que escrevo morrem loucas por saber do que escrevo
27/Dez/2010
26/12/2010
escrever
escrever pode ser divertido. mas é preciso aprender
a escrever escrevendo não quando nos apetece mas
todos os dias ou quase que é o que custa aprender
a escrever. o trabalho de ao escrever ver as imagens
surgirem na cabeça não por as ter visto mas porque
a escrever se desenham as imagens que nunca vimos
26 Dez. 2010
07/12/2010
04/12/2010
INVENTARIO
Un diente de oro que ríe de los panfletos
Un marido finalmente ignorante
Dos cuervos incluso muy negros
Un policía que se dice responsable
La costurera muy desgraciada
Una máquina infernal de echar humo
Un profesor que no sabe casi nada
Un colosalmente buen alumno
Un revólver ya desengañado
Un niño enfermo de alegría
Un enorme tiempo derrochado
Un adepto de la simetría
Un conde que enrojece al ser condecorado
Un hombre que ríe de tristeza
Un amante perdido encontrado
Un saltamontes llamado sorpresa
El desertor que canta en el coro
Un pícaro que viene paso a paso
Un señor vestidísimo de negro
Un organista que perdió la fe
Un sujeto que engaña a los amorosos
Una pipa que canta la marsellesa
Dos detenidos en verdad peligrosos
Un momentito de belleza
Un octogenario divertido
Un chiquillo que colecciona cubiertas
Un congresista que dice Yo no prosigo
Una vieja que muere en páginas inciertas.
ALEXANDRE O'NEILL
[Tradução propriedade de HARTZ, com a devida vénia.]
Un marido finalmente ignorante
Dos cuervos incluso muy negros
Un policía que se dice responsable
La costurera muy desgraciada
Una máquina infernal de echar humo
Un profesor que no sabe casi nada
Un colosalmente buen alumno
Un revólver ya desengañado
Un niño enfermo de alegría
Un enorme tiempo derrochado
Un adepto de la simetría
Un conde que enrojece al ser condecorado
Un hombre que ríe de tristeza
Un amante perdido encontrado
Un saltamontes llamado sorpresa
El desertor que canta en el coro
Un pícaro que viene paso a paso
Un señor vestidísimo de negro
Un organista que perdió la fe
Un sujeto que engaña a los amorosos
Una pipa que canta la marsellesa
Dos detenidos en verdad peligrosos
Un momentito de belleza
Un octogenario divertido
Un chiquillo que colecciona cubiertas
Un congresista que dice Yo no prosigo
Una vieja que muere en páginas inciertas.
ALEXANDRE O'NEILL
[Tradução propriedade de HARTZ, com a devida vénia.]
18/11/2010
03/11/2010
20/09/2010
CULPABLE DE AMOR

Fotografia de Hélder Gonçalves
hartz
La ciudad te prefiere para la insurrección; hoy serás verdadero. Todo el mundo hace fuerza, compite y se desquicia despreciando al vecino, o a famosos sin fondo que no importan a nadie. Hay gente haciendo cuentas para ver lo que gastas, lo que vas a ganar, clasificando el brillo de tus ojos en una entre cuarenta y cinco calidades de vida. Pero ellos no entienden. Sólo miden el barro, sólo estudian lo que no tiene importancia. Pero hay algo más.
Debajo de cada perfil, de cada rostro, más allá de sus dotes y sus títulos, por detrás de su acento y de la perfección de su piel, existe una persona. ¿Porqué nos olvidamos? Selva santa y oscura, y luminosa de su corazón, su pasado y sus gestos, cuando nos la encontramos en su desnudez, podemos aceptarla. Entrar en ese bosque con el tacto sagrado, reconocer los vientos dominantes, beber su vibración y su energía.
Vas a ser el primero. Vas a entrar en la máquina vorágine de la ciudad y vas a abrir caminos. Vas a ver simplemente. Personas como simples sonidos, pabellones de ser de fondo sordo, como infinitas caracolas. Pon en ellas tu oído. Acepta su otro espacio. A alguna amarás; las amarás a todas. Alguna sabrá verte, igual sepa escucharte. Entrará en tu cadencia, en tu espacio de onda. Amarás cuesta abajo. Te habrás emancipado. Y por tu desobediencia serás declarado culpable, culpable de amor y tu condena será la libertad, pero entonces tú ya no tendrás miedo.
JUAN ANTONIO MARÍN
hartz
Subscrever:
Mensagens (Atom)

